Extraño aquellas conversaciones en la madrugada que me hacían sentir viva.
Extraño aquellos te amo y los te adoro inesperados.
Extraño tu terquedad.
Extraño tu voz.
Extraño escucharte cantar.
Extraño llevarte la contraria en todo.
Extraño tu risa que me hacía sentir bien.
Extraño escucharte y leerte.
Extraño saber de ti.
Extraño los ‘00:00’.
Extraño las canciones dedicadas.
Extraño cada momento.
Extraño cada mensaje.
Extraño cada ‘buen día hermosa’.
Extraño cada foto.
Extraño cada opinión.
Extraño cada pequeña discusión.
Extraño tus ratos de mal humor.
Extraño hacerte sentir mejor.
Extraño sentirte cerca.
Extraño planear un futuro incierto.
Extraño apoyarte.
Extraño aconsejarte.
Extraño recordarte el arte que transmites.
Extraño el brillo de tus ojos.
Extraño tu sonrisa.
Extraño tus manos.
Extraño tus pequeñas demostraciones de afecto.
Extraño escucharte cantar.
Extraño hablar contigo y con tu madre.
Extraño los vídeos de tu perro.
Extraño los corazones.
Extraño la conexión.
Extraño las ganas de querer saber todo sobre tí.
Extraño enviarte mensajes.
Extraño tus quejas.
Extraño molestarte.
Extraño tus enojos.
Extraño tu cabello largo y hermoso.
Extraño tus cachetes.
Extraño los buenos y malos momentos.
Extraño cada parte de lo que éramos.
Extraño cada parte de tí.
Te extraño a tí.
Y ahora ya no me queda nada más que escribirte y destruirme un poco más cada día.




